
En el mundo de las motocicletas Custom Harley-Davidson, hay motos de exposición y luego hay motos construidas para ser conducidas al límite. Nick Trask, el hombre detrás de Trask Performance, no construye piezas de museo. Su última creación, un modelo de 1987 apodado «The Brawler» (El Luchador), es un testimonio de su filosofía: máximo rendimiento, cero disculpas.
Esta no es una restauración respetuosa de un clásico; es una Custom Harley-Davidson diseñada para ser un monstruo modernizado.
Potencia «Tra-diculous»
El corazón de esta construcción es, como era de esperar, un V-Twin equipado con un Sistema Turbo Trask. Steve, del equipo de Trask, describe la entrega de potencia con una sola palabra inventada: «Tra-diculous» (una mezcla de Trask y ridículo/absurdo).


A diferencia de un motor de serie que avanza a trompicones, el motor de esta Custom Harley-Davidson ofrece una respuesta del acelerador explosiva. La aceleración se describe como «más allá de lo creíble». Es una moto que anuncia su presencia no solo con el rugido del escape, sino con el silbido distintivo del turbo cargando, un sonido que deja a los espectadores preguntándose: «¿Qué es eso?».

La Base Perfecta
¿Por qué elegir un chasis de 1987? La plataforma FXR ha alcanzado un estatus de culto por una razón. Es conocida por su chasis robusto, su postura baja y su manejo ágil. Para Nick Trask, era la base ideal para una Harley-Davidson custom de alto rendimiento.
El objetivo era tomar este chasis «ligero y compacto» y rellenarlo con suficiente potencia para asustar a una superbike. Pero la potencia no es nada sin control. Trask se aseguró de que esta máquina siguiera siendo lo suficientemente ágil como para cortar el tráfico o trazar curvas en carreteras secundarias.



Cargada y Lista
Conducir «The Brawler» se describe como una experiencia intensa. La moto se siente «cargada y lista» (locked and loaded), preparada para desatar su potencia en cualquier momento. Equilibra la línea entre una moto de carreras de aceleración (drag racer) y una devoradora de curvas.

Visualmente, esta Harley-Davidson exige atención. Presenta un diseño musculoso y una postura agresiva que hace girar cabezas dondequiera que vaya, ya sea aparcada en una exhibición de motos o cruzando la autopista. Es una máquina que demuestra que la FXR es atemporal, especialmente cuando añades inducción forzada a la ecuación.
Veredicto Final
«The Brawler» es un testimonio de la búsqueda implacable de rendimiento de Nick Trask. Transforma un clásico nostálgico en una bomba de adrenalina. Esta Custom Harley-Davidson turboalimentada no es solo una motocicleta; es una experiencia, combinando un manejo afilado con el tipo de caballos de fuerza que te obligan a agarrarte con fuerza para salvar la vida.
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